Delilah Blanc no es un perfume… es una cachetada de elegancia con guante blanco. Desde que la abres, ya sabes que no viniste a oler “bonito”, viniste a dominar delicadamente. Huele a flores frescas, algodón caro y a ese tipo de mujer que sonríe dulce… mientras te deja sin palabras.
Con notas que recuerdan a rosas de jardín recién regado, un toque afrutado tímido y un fondo limpio y almizclado, esta fragancia es como una dama con tacones invisibles: sutil, pero imponente.
¿Es parecida a Delina? Sí, pero sin dejar tu billetera llorando en posición fetal.